martes, 21 de octubre de 2008
domingo, 8 de junio de 2008
Antonio Terán Pando y Pedro Antonio Morillo. Mujer Sonriente.
Dió imágen a unas jornadas nacionales sobre la igualdad femenina y ahora se luce junto con su "alter ego" en el Centro Regional de Asuntos Sociales, en Lozoyuela.
La experiencia personal de realizar una obra junto con Morillo, fué impagable y demostró que los creadores pueden dejer de mirarse al ombligo-al propio, claro-y viajar lejos con otras alas.
Juriaen Van Streeck. Vanitas.

Un tipo especial de "Naturaleza Muerta", es la llamada "Vanitas" o vanidad.
ES un subgénero áltamente simbólico, muy de mosa en el Barroco europeo.
Sin duda, ya la edad medía había dado las bases para considerar a la Muerte como un fin inevitable y que convenía tener presente para no desbocar los caballos de la soberbia.
El "Ecclesiastés" recita: "vanitas vanitatum omnia vanitas" y es el "memento mori", lo que nos hace tornar la vista y ver lo desolado del camino. La calavera, el símbolo funerario por excelencia, esta presente obsesivamente en estas obras.
En la que traigo hoy además, hay un poco saludable volúmen de Electra (haciendonos recordar la horrenda historía de la hija de Agamenón), el pozo que ilustra la página es aún más desagradable, pues no se sabe que puede salir de él o...quién será sepultado en él.
Casco con penacho, engreído e inconsciente.
Y lo que parece ser un pañuelo decorado con un rostro femenino, sospechosamente debajo de la calavera.
Nada escapa a la "Danzante Sombría". Allá donde estés, querido lector, su mano fría rodeará tu cintura y te arrastrará con ella a un mundo delirante del que no se vuelve jamás.
"Memento homo...quia pulvis es et in pulverem reverteris"
César Manrique. Aplastado por la Ceniza.

Es un buen momento para recordarle, tan tectónico y poeta.
jueves, 5 de junio de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
Antonio Terán Pando. Estudio para una gata. (2000) Antonio Terán Pando. Poema último.
Construí un edificio
de conchas y de sal
pensando en habitarlo
algún día, al final.
Lustroso y cristalino
asomado al Océano
con sus balcones grandes
todos abiertos.
Solo, me acomodé en él
y solo lloraba, solo
cuando ya nada tenía
perdido todo.
Y con mi llanto se deshizo
mi casita de conchas
mi edificio de sal
mi edificio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)